
La feria patronal de Santa Ana se celebra cada año el 26 de julio en honor a Santa Ana, la patrona del pueblo. Aunque el pueblo es pequeño, esta fecha es muy esperada por todos sus habitantes, ya que representa un momento especial para convivir, compartir y mantener vivas las tradiciones que han pasado de generación en generación.
La celebración comienza con una misa solemne en la iglesia, donde los vecinos se reúnen para agradecer a Santa Ana. Es un acto lleno de fe y comunidad. Al terminar la misa, se acostumbra ofrecer comida a todas las personas que asistieron, como muestra de hospitalidad. Los mismos habitantes preparan platillos tradicionales con mucho cariño para compartir con los visitantes.
A lo largo del día, el centro del pueblo se llena de color con puestos de comida, antojitos típicos y dulces tradicionales. También se instalan algunos juegos mecánicos para la diversión de los niños y jóvenes, lo que le da un ambiente alegre y familiar.
Por la tarde y al llegar la noche, la gente se reúne nuevamente para disfrutar de un evento musical o baile popular, donde suena la música regional y todos conviven con entusiasmo. Aunque la feria es pequeña, su ambiente es cálido y cercano; lo que la hace especial no es su tamaño, sino el espíritu de unión, fe y alegría que caracteriza a los habitantes de Santa Ana.


